domingo 3 de mayo de 2009

A lo lejos... un espejismo?

Sin siquiera imaginarlo se veía una posibilidad de mano, especialmente ESA mano. Su torpeza, si bien le sacaba de quicio, le encantaba. Y aunque odiara ser tan idiota, era parte de sí. Le gustaba pensar que la vida le volvería a regalar momentos perfectos. Pero tenía miedo... mucha niebla; quizás le embobó un poco las neuronas (quizás se las quemó)...
Seguía preguntándose por qué tenía que ser tan masoquista. Quizás le gustaba autocompadecerse, pero ahí, donde nadie pudiese verla.
Tendrá que esperar a que ciertas letras le iluminen el camino.

No tenía más opción.